Archivo de la categoría: Globalización

Cinco claves para entender el fanatismo

 

 

je-suis-charlieTras una semana sacudidos por la violencia fanática y la masiva respuesta de defensa a la libertad de expresión, muchos están repensando con calma qué ha pasado y cómo afrontar el futuro multicultural de nuestra sociedad. La desconfianza generalizada y el prejuicio son la salida más fácil, capitalizadas por los partidos políticos xenófobos que están haciendo su agosto con estas situaciones. Pero sabemos que ese camino xenófobo y atemorizado nos conduce al pasado, no al futuro.

Por eso es necesario entender mejor a tantos jóvenes nacidos en Europa, hijos de inmigrantes, cuando pasan de la creencia religiosa al fundamentalismo y de ahí al fanatismo y la violencia. En esta situación hay al menos los siguientes elementos:

  1. Una identidad personal débil. A veces la historia individual hace que un sujeto tenga una identidad personal poco definida, ambigua, débil. Una manera de fortalecerse a sí misma es asimilarse a una identidad colectiva fuerte: política, ideológica, deportiva, religiosa, de género… La persona “desaparece” entregándose a las consignas de un líder o un grupo que le indica por dónde ir, le da seguridad y sentido. Pero ha renunciado –o nunca llegó- a conducir su vida por sí mismo.
  2. Una identidad colectiva cerrada. Todos tenemos una o varias identidades colectivas: apellido familiar, lugar de origen, lengua, territorio… Nos aportan sentimiento de pertenencia, relaciones cercanas. Pero hay distintas maneras de vivirlas: en diálogo y relación con otras, o cerrarnos y excluir a los distintos. Ejemplos extremos de identidades colectivas cerradas son las sectas, las pandillas de delincuentes o las mafias. Se tiene sólo contacto con los “nuestros” y el mundo exterior no interesa.
  3. Unos los líderes que construyen enemigos. Cualquier grupo humano puede pugnar con otros para tener más adeptos, o competir por llegar al poder, y trata a los otros grupos como adversarios a vencer o convencer. Pero hay líderes políticos, religiosos o ideológicos que, para multiplicar y cohesionar a sus seguidores, convierten a los adversarios en enemigos: amenazas peligrosas que generan miedo y rabia en los seguidores. El enemigo ya no es considerado humano, sino animal o cosa. Y de ahí a su eliminación hay un paso. Construir enemigos es un proceso tan fácil como peligroso.
  4. Unas creencias enfermas. Todas las personas tenemos creencias, ideas generales sobre la vida que no podemos demostrar pero nos ayudan a entender el mundo y a nosotros mismos. A veces las creencias se simplifican al grado de convertir el mundo en un tablero en blanco y negro: los buenos (nosotros) y los malos (ellos, los que no somos nosotros). El creyente entonces se convence de que el mundo será mejor sin los malos. Ése es el fanatismo, la creencia enferma por simplificación, irracionalidad y emotividad desbordada.
  5. Un mesianismo violento. La persona fanática que ha llegado a este punto, se considera investida por una misión purificadora, patriótica o heroica, y emprende acciones violentas –manipuladas por los líderes, siempre a salvo- que le hacen arriesgarse o inmolarse con tal de hacer desaparecer al enemigo. Esta es la lógica del terrorismo y de la triste violencia de masas.

La educación multicultural no basta: hay que fortalecer en las personas su identidad personal, su aceptación de sí mismas y de los demás, su pensamiento crítico, su capacidad de deliberación y diálogo. Lo contrario lleva al infantilismo y el fanatismo.

Para saber más:

http://www.dontknowschool.com/web/11-claves-para-revisar-mis-creencias/inicio

http://www.dontknowschool.com/web//al-dia-con-las-creencias

 

Por Leticia Soberón

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Exigir transparencia a los medios de comunicación

broken-549087_1280Los medios de comunicación tienen un alto nivel de responsabilidad en el grado de conocimiento y de madurez de los ciudadanos que componen una sociedad democrática. Pero hoy, en momentos de profunda crisis económica e institucional que ha degenerado en una profunda desconfianza hacia los políticos en general, la transparencia de los mismos es más necesaria que nunca.

Las leyes de transparencia, instigadas normalmente por los medios de comunicación, que obligan a los Gobiernos y administraciones públicas a dar libre acceso a toda la documentación de la que disponen (salvo la que afecta a la seguridad nacional y a la intimidad de las personas) son el mejor acicate para poder controlar la acción política y mejorar la salud democrática de un país. Los ciudadanos tenemos derecho a saber cómo se toman las decisiones gubernamentales, en base a qué y quienes participan en ellas, con qué fundamento y con qué medios y consecuencias para nuestras vidas.

En este sentido, los medios de comunicación juegan un papel fundamental como agentes de los ciudadanos para filtrar esa información y controlar la acción política y verificar si se producen abusos o no (corrupción, prevaricación, cohecho, etc.). Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los medios de comunicación exigen insistentemente en una mayor transparencia de los poderes públicos, no se aplican para sí mismos esos niveles de exigencia informativa.

Las informaciones y los puntos de vista que transmiten dejan a menudo mucho que desear:

  • Por la imposibilidad de ser objetivo al ciento por cien;
  • Por los sesgos que acarrean las propias creencias e idolologías de los que son propietarios o dirigen el medio o por los intereses espurios de los que les financian y/o patrocinan, y que a veces afectan a la información.

Por eso es muy importante, más allá de exigirles un comportamiento estético y ético que se sustancie en un Libro de Estilo, que al menos sean transparentes en relación a:

  • La línea editorial que siguen, las convicciones, las ideologías que representan y el prisma a través del cual interpretan la realidad o intentan influir en el ánimo o percepción de sus lectores.
  • La trayectoria profesional, las creencias, las ideologías y las afiliaciones de los que escriben los artículos.
  • Las fuentes de patrocinio, además de la mera venta de publicidad.
  • Los ingresos de publicidad y subvenciones y ayudas provenientes de las administraciones públicas u otras entidades financiadas con dinero público.

Creo que es una exigencia democrática que todos los medios de comunicación publiquen de forma recurrente (anualmente, por ejemplo) los datos que permitan conocer de antemano la intencionalidad con la que publican información o artículos editoriales. Saber quién esta detrás (accionistas) y a qué se dedican. Conocer los nombres de periodistas y colaboradores y su filiación política si la tuvieren. Saber quiénes son sus principales anunciantes y patrocinadores y el volumen económico de sus transacciones con el medio. Estar al corriente de quienes son sus principales stakeholders (proveedores, acreedores y deudores, suscriptores públicos). Conocer el volumen de las transacciones económicas realizadas con las administraciones públicas (publicidad, patrocinios y subvenciones, deudas con las administraciones públicas). Acceder a toda la información financiera de la sociedad editora sin tener que buscarla en el Registro Mercantil, etc. Todo ello ayudaría enormemente a conocer mejor la intencionalidad de los medios así como sus compromisos y limitaciones.

Naturalmente, no se debe ni puede exigir este ejercicio de transparencia informativa a través del ordenamiento jurídico, pues se conculcarían distintos derechos fundamentales que amparan también a los medios, a sus empleados y a sus stakeholders. Sin embargo, los medios que lo hicieran de forma voluntaria estarían mucho mejor vistos, serían más respetados y tendrían más posibilidades de ser creíbles y merecedores de la confianza del público en general y de sus lectores afines, en particular.

Eduardo Díez-Hochtleiner

Mejorar la democracia mediante las tecnologías sociales

 

 


La proliferación de casos de corrupción política en España está teniendo consecuencias para la clase política. La ciudadanía, cansada de tanta corruptela, deja traslucir en las encuesta su malestar y desconfianza. Sin importar el signo del partido político, el nivel de responsabilidad o el cargo que ostenten, los políticos –gobernantes o no- pasan por uno de los momentos de menor credibilidad para la opinión pública. El problema es cuando esta sensación pasa a las instituciones y a la Administración Pública. A pesar de la tranquilidad aparente de vivir en democracia, la corrupción y falta de transparencia perjudican seriamente al modelo de Estado. En este contexto surge la necesidad de mejorar el sistema democrático y para ello, gracias a las tecnologías sociales que imperan en nuestra vida cotidiana, se cuenta con las herramientas precisas para hacerlo.

En un mundo ideal, el gobierno abierto, es decir, el gobierno con transparencia en su funcionamiento, participación ciudadana y espíritu de cooperación y colaboración –pueblo-Estado-, permitiría el acceso a toda la información sobre la Administración Pública. Sin opacidad, los ciudadanos podrían formar parte de la toma de decisiones, opinando y ayudando a los políticos y gestores. Hasta ahora este proceso de implicación ciudadana era complejo, hoy en día, gracias a la tecnología ha dejado de serlo.

Entre los ejemplos de involucrar tecnología con participación ciudadana, destaca el caso del pueblo granadino de Jun, de tan solo 3.000 habitantes. Allí se realizó, en 2004, la primera experiencia piloto en España de votación electrónica no presencial. Fue con motivo de las elecciones generales y autonómicas y se creo, ad hoc al momento, un sistema de urna electrónica para votar por Internet y con el teléfono móvil. La experiencia salió bien y sirvió para demostrar las enormes posibilidades tecnológicas que se pueden aplicar en un proceso electoral. Aunque la Junta electoral, ajena al éxito obtenido, no permitió repetir la iniciativa, Jun, como municipio emprendedor, celebra sus plenos municipales en abierto en la red, retransmitiéndolos en directo, on-line, “vía streaming”. A través de Twitter, sus ciudadanos tienen la ocasión de proponer y opinar sobre los asuntos que conciernen a su pueblo. Es una excelente forma de transparencia en la que, gracias a los mensajes y a Internet, la ciudadanía y el gobierno del ayuntamiento están conectados y en contacto directo, abordando los temas y las estrategias en pro del bien común.

Jun es una muestra, a pequeña escala, de los proyectos de la denominada “teledemocracia”. Es un adelanto de lo que algunos ya hacen y otros se proponen hacer, del sistema electoral del futuro que, a juicio de la rapidez con que se producen los cambios en la tecnología y la necesidad de transparencia, no será ni es muy lejano. Facilitar que la ciudadanía participe en la toma de decisiones y favorecer la existencia de un Gobierno abierto son opciones que se van instaurando, adecuando los medios tecnológicos a las necesidades reales socio-políticas.

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María Font Oliver

Twitter ya es una cuestión cultural

Imagen Blog

¿Sabes lo que es un museo? Sí, claro. ¿Vas a museos? No mucho. Con Twitter ya sucede algo así: se puede estar o no, pero no se puede ignorar qué es y su impacto en el mundo, la sociedad, la política, la economía, las personas, las empresas y organizaciones… Si los informativos citan a Twitter y asentimos desde la ignorancia, es como afirmar que sabemos qué es un museo pero, a la vez, pensar que son lugares misteriosos donde hay “algo” que no nos interesa. Siguiendo con la analogía, por supuesto que seremos respetuosos con quienes pasan horas visitando museos, aunque nosotros rara vez acudamos a alguno, pero no parece una actitud razonable ni elogiosa ignorar el influjo cultural que poseen.

Así vemos el caso de Twitter: ya no es posible prescindir de él. No podemos seguir pensando que es “una cuestión de esas” de internet, de redes sociales, de frikis, de especialistas, de personas que no tienen nada que hacer o que les sobra tiempo. No, porque el hecho de que los medios de comunicación y cada vez más organizaciones y personas relevantes –no sólo deportistas o artistas– dedican tiempo a su perfil en Twitter, nos debería llevar a reflexionar sobre el fenómeno.

Por eso en dontknow enfocamos Twitter como una actitud que las personas –y entidades de todo tipo– han de optar: ¿estoy o no estoy? ¿de esta manera o de la otra? Para decidir de la mejor forma, lo primero que hay que hacer es conocer bien qué es y cómo funciona. Cursos y libros existen en abundancia, por no hablar de la ingente información que existe en internet sobre esta red social. La propia información corporativa de Twitter incluye un excelente guía de cómo funciona. Pero la realidad es que muchas personas siguen rehuyendo Twitter o sencillamente encogen los hombros o miran para otro lado cada vez que ven el pajarito de Twitter o ese símbolo que unos llamamos almohadilla # y que ahora resulta que se dice hashstag y, lo que es más grave, determina los famosos trending topic… aunque muy pocos saben realmente qué impacto tienen y cómo posicionarse ante ellos (¿habría que hacer algo?). Por eso en dontknow nos planteamos acometer el fenómeno de Twitter para ayudar a las personas y acabamos creando el ebook Maestros del Tweet, que presentamos el próximo 16 de septiembre en el Centro de Innovación de BBVA en Madrid.

¿Por qué Maestros del Tweet  es único? Así lo explicamos en el propio ebook:

Hay cientos de cursos y libros dedicados a Twitter, desde cómo aprender partiendo de 0 hasta cómo dominar las herramientas de gestión más o menos avanzadas. Pero Maestros del Tweet es muy diferente porque te invita a aprender mediante vídeos cortos y consejos de los mejores expertos.

Porque está pensando para aprender a estar (o sencillamente entender) en Twitter de la mejor manera, con arte, con estilo con los consejos de expertos.

Porque estar por estar en Twitter no tiene sentido. Lo importante es saber usarlo de forma correcta, incluso magistral… La peculiaridad de Twitter frente a otras plataformas y redes sociales requiere un proceso de aprendizaje específico.

Maestros del Tweet es una iniciativa viva (porque Twitter mismo no para de cambiar) que seguirá creciendo con más autores, más puntos de vista, vídeos y contenidos útiles. En el arranque contamos con cinco autores que ya han sabido utilizar Twitter con sentido y utilidad y que, ahora, nos ofrecen sus consejos sencillos y asequibles. Sólo nos queda animar a los lectores a conocer mejor esta innovadora plataforma de la mano de Yoani Sánchez  José Antonio Rodríguez SalasEvan Rabble Henshaw-PlathCarlos Fernández GuerraMario TascónJulio Pérez-Tomé, todos ellos expertos en dontknow y a los que agradecemos su participación.

 

 

 

Nueva etapa para la monarquía en España

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Hace 39 años, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón era proclamado como Rey de España. Bajo el nombre de Juan Carlos I, ha ejercido como monarca de todos los españoles en uno de los reinados de más duración de todos los acontecidos en nuestro país.

Tras casi cuatro décadas, el paisaje social, económico y político ha cambiado mucho. A la crisis económica devastadora de los últimos cinco años se suma, tras las elecciones al Parlamento Europeo, una nueva era en la que parece que los ciudadanos están algo cansados del bipartidismo imperante en los últimos cuarenta años y de la clase política en general, a juzgar por la abstención y los resultados electorales. Este momento de incertidumbre política, acrecentado por la difícil cuestión catalana, ha sido el elegido por el rey para abdicar. Muchos consideran que era el más adecuado, mientras otros lo encuentran inapropiado por las circunstancias que lo rodean.

Haciendo historia, cuando se inició la monarquía en España, salíamos de una larga dictadura y nos enfrentábamos a un profundo cambio político que dio paso a la democracia y, en concreto, a la monarquía parlamentaria. Desde entonces la figura del Rey ha constituido un pilar estable para la unidad del país. Con el tiempo se ha ido labrando una excepcional fama nacional e internacional y ha estado al pie del cañón en momentos decisivos como el golpe de Estado del 23 F en 1981. Siempre apoyando los intereses españoles, su trabajo ha sido intenso y su dedicación total. No obstante, algunas nubes han enturbiado el horizonte. Las implicaciones de su hija Cristina y su yerno en el caso Noos, sus cacerías en África y su supuesta infidelidad han empañado su imagen y la de la Casa Real.

¿Es conveniente el paso a la siguiente generación –representada por el Príncipe Felipe- en tales circunstancias? ¿Los motivos son sólo el relevo o el deterioro de su imagen o su estado de salud? Diversas opciones se barajan. Los monárquicos apoyan la decisión, los “juancarlistas” –que no monárquicos sino solo seguidores de su persona- la lamentan, los republicanos la celebran y ponen en cuestión la continuidad de este modelo de Estado… Incluso habrá quién se sienta indiferente, de un modo u otro se escribe la historia con esta clase de acontecimientos que marcan etapas. Finaliza una y se inicia otra. Sólo el tiempo nos desvelará las consecuencias de esta decisión histórica.

Por María Font

El derecho al olvido en Internet: intimidad vs. libertad de expresión

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El derecho al olvido en Internet ha sido confirmado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Frente a los argumentos de Google Europa para no borrar datos personales de usuarios ni filtrar ninguna información que haya sido indexada en su historial, el Tribunal ha dado prevalencia al criterio del derecho a la intimidad, en los casos en los que no haya relevancia pública de la información y ésta comporte un perjuicio grave o lesionen los derechos de la persona afectada.

Google y millones de internautas coinciden en afirmar que cualquier límite a la libertad de expresión es un coladero para el control que quieren ejercer unos y otros agentes de poder sobre el paraíso de la libertad que es Internet. Y está claro que aunque Google borre cosas, otras empresas análogas podrán sacar a relucir los datos en cuestión.

Así que la complejidad de este asunto no permite soluciones simples. Hay preguntas inquietantes que siguen vigentes. La primera es si tiene objeto legislar un fenómeno mundial con responsabilidades distribuidas de manera capilar por todo el planeta. Prácticamente todas las leyes están condenadas a ser inoperantes. O no, si se ejerce un contra-control a base de hackers enfrentados en la guerra cibernética. Hay multitud de empresas de pago para borrar datos incómodos de Internet.

Pero hay asuntos que están más al fondo de esta situación:

¿Por qué todo hecho, aunque sea nimio e irrelevante, debe constituirse en información pública y perenne? ¿Por qué el depósito de datos más grande del mundo no admite ningún límite a quien le quiere controlar? ¿Quién es el árbitro de una situación con millones responsables?

Y en última instancia: ¿es ilimitado el derecho a libertad de expresión? ¿Todo límite es un atentado repugnante? ¿Puede convertir esto a Internet –y sobre todo a sus proveedores y gestores- en nuevas deidades omnipotentes además de multimillonarias?

La metáfora de las señales de tráfico puede ser útil para establecer unos reglamentos de flujo informativo en Internet. Los semáforos y flechas de dirección no se usan para controlar a los automovilistas, sino para facilitar que lleguen a su destino sin colisionar unos con otros. Y si colisionan, deben responder por ello.

Para armonizar el derecho al olvido y a la intimidad con la libertad de expresión, tienen que encontrarse unos reglamentos de flujo, unas señales de tráfico que permitan la gestión informativa en sus distintos niveles, acompañadas por el imperativo de responder por aquello que se escribe y publica.

http://www.dontknow.net/decision/compartir-mis-datos-personales-internet

Cinco falsos dilemas sobre el periódico del futuro

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 Estamos en plena reconversión de los medios informativos. La información y la opinión son cada vez más apetecidas en la sociedad global. Los soportes digitales para consumir estos productos, y la muerte anunciada de la versión papel en algunos grandes medios, han provocado una sacudida en todas las empresas del sector. Nadie sabe a ciencia cierta qué fórmula puede garantizar el éxito, pero todos concuerdan en una cosa: no pueden seguir como hasta ahora.

Surgen al menos cinco dilemas sobre el quehacer periodístico-informativo. A mi entender, son falsos; no hay que optar entre ambos necesariamente, y pueden convivir en el tiempo e incluso en la misma empresa.

  1. En papel o digital

Lo digital no es ya opcional, sino imprescindible. Ofrece un contenido más completo –sonido, imágenes y texto- y permite una difusión a nivel global con el apoyo de redes sociales y blogs. Pero el papel es una opción más, -aunque muchos periódicos han desaparecido en ese formato– y existen fórmulas que perpetuarán su presencia. El papel puede seguir funcionando en periódicos gratuitos de distribución masiva, o con revistas o semanales de alto nivel para un público de élite.

 

2-Periodismo profesional o ciudadano

La participación de los usuarios es ya un hábito destinado a extenderse; se está convirtiendo en un modo de participación política que llegará a ser insustituible. Que esto pueda sustituir a los profesionales del sector, está por verse. Ciertamente éstos tienen ante sí un desafío mucho mayor que antes, pues están siendo observados y controlados con mucha mayor amplitud que antes. El cuarto poder ha alumbrado un quinto poder (los lectores/usuarios/periodistas ciudadanos informados), que no les permiten decir cualquier cosa.

Es falsa la idea de que ambos sean excluyentes entre sí: coexistirán en progresivos equilibrios, seguramente con más empresas tipo Wikileaks compitiendo por el control de la información.

3-Distribución de pago o gratuita

Periódicos como el New York Times están optando por nuevos modelos de negocio, con contenidos gratuitos y otros de pago. No quieren perder sus millones de usuarios. También la publicidad en Internet está creciendo y encontrando nuevos nichos de rentabilidad, por lo cual no necesariamente hay que optar por una u otra fórmula. No hay nada escrito que pueda considerarse definitivo. Hay exitosas empresas periodísticas como 20 minutos, que ejemplifican un camino profesional digno de ser estudiado.

Sin olvidar la piedra en el zapato: redes sociales y buscadores –como Google, Twitter o Facebook- eclipsan a las grandes marcas informativas a la hora de buscar una noticia.

Con toda probabilidad el periódico del futuro vivirá de la publicidad on line y, según la realidad que se va a sentando, de la venta de contenidos –e-books, cursos, etc.

4- Enfoque local o global

Lo local y lo global se dan la mano en casi todas las publicaciones. El imaginario artístico, deportivo y musical de alcance mundial suscita interés en todos los medios; también personajes políticos clave de la “aldea global” son temas que atraen usuarios. Y sin renunciar a ello, el mayor atractivo de los medios locales puede seguir siendo lo que pasa en el terruño.

 

5-Conservar las empresas antiguas o apostar por las nuevas

La creación y muerte de nuevos medios es constante. No es fácil triunfar en un sector tan saturado. La credibilidad es el gran capital de las empresas antiguas; pero la frescura que conquista millones de usuarios en pocos años -como el Huffington Post- impide tomar posturas radicales por uno u otro.

Cada vez más lectores hacen su ensalada mixta de fuentes de información, y cada una de estas opciones mantiene su propio valor e interés.

Otros aspectos de este tsunami empresarial son:

 

–       La aparición de más medios de comunicación especializados ante la gran demanda de información en todos los campos.

–       Desaparición del monopolio de los grandes medios de comunicación.

–       Protagonismo de los periodistas como espectadores directos de la realidad –más veracidad informativa-.

–       Extensión de los textos en la red. La web aporta flexibilidad y libertad para dar a cada noticia la dimensión que convenga.

–       El avance tecnológico. La información digital se ajusta a los últimos avances que le facilitan la convergencia con la televisión y los las apps e interfaces-, a parte de la propia web.

 

Para los medios informativos no hay más remedio que observar, estudiar lo que está pasando, y arriesgarse.

 

Sigue nuestro Debate en: http://www.dontknow.net/debate/periodico-futuro