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Decisiones que pueden cambiar tu vida…SEXUAL

Nuestras conversaciones están llenas de chistes variadísimos sobre sexo. La mayor parte de ellos suelen deslizar una idea: el sexo está ligado, sobre todo, a comportamientos llamados, ¡mal llamados!, instintivos. Y como el sexo entre personas responde a una llamada inapelable de los instintos, la toma de decisiones apenas pinta nada en las conductas sexuales que seguimos.feet-224680_640

Sin embargo, conviene afirmar que también el sexo, en el caso de los seres humanos, está sometido a la toma de decisiones. Es cierto que el sexo se vincula al deseo y sus lógicas, a la búsqueda de la satisfacción y al cuerpo y sus diferentes niveles y sensibilidades químicas. Lo cual convierte al sexo en una dimensión compleja de la vida humana que no siempre está bajo control ni sometida a los supuestos dictados racionales.

 

Pero no podemos negar el clamoroso vínculo existente entre la sexualidad humana y la toma de decisiones. ¿Por qué afirmamos esto?

 

  1. Porque el deseo sexual humano, y en esto parece que los bonobos se nos asemejan, no está sujeto a ciclos naturales de celo. Aunque hay experimentos que muestran cómo aumenta el deseo sexual en las mujeres en su ciclo de ovulación, podemos decir que varones y mujeres tienen a su disposición en todo momento, con los límites físicos correspondientes, su deseo sexual.
  2. Porque el ser humano puede aplazar la satisfacción del deseo sexual por los motivos que sean. No hay en el deseo sexual humano ningún resorte que obligue inexorablemente a satisfacer un determinado requerimiento sexual.
  3. Porque la satisfacción humana del deseo sexual se puede producir de muy diversas formas dependiendo de individuos, situaciones e incluso culturas. Esta variedad de formas de expresión sexual nos permite afirmar que el sexo humano es también cultural, es decir, su propia práctica produce significados culturales que trascienden la mera mecánica sexual humana. Por ello el sexo es, también, una fuente inagotable de simbolismo cultural, religioso y artístico.
  4. Porque podemos elegir, dentro de ciertos límites, con quien satisfacer nuestro deseo sexual y con quien compartirlo. Incluso está en nuestra mano no satisfacer el deseo sexual y optar por un modo de vida asexual.

 

 

Por tanto, si el sexo humano está sometido a la toma de decisiones podemos afirmar que depende, entonces, de nuestra libertad y nuestra responsabilidad. La libertad en la vivencia del sexo se expresa como la libre disposición del propio cuerpo para la exploración y la expresión sexual. Esto dependerá, como otras dimensiones de la persona, de la edad y las capacidades. La libertad también implica que el sexo no debe ser obligado, sino voluntariamente practicado.

 

Pero el sexo no es ajeno a la responsabilidad. Una responsabilidad que se articula, en primer lugar, teniendo en cuenta los deseos y preferencias del compañero sexual de turno al mismo tiempo que las propias. Por ello la comunicación y la franqueza son claves en la relación sexual. También lo es tener en cuenta los posibles riesgos que acompañan a toda relación sexual y abordarlos con madurez y con medidas que minimicen tales riesgos. Los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual son quizá los riesgos más frecuentes que afloran en las relaciones sexuales. Pero la responsabilidad tiene una segunda dimensión que está en relación con los valores personales que se posean. El sexo, al ser una dimensión del ser humano, está también relacionado con los valores que cada persona afirme seguir. Por ello, una vida sexual plena ha de ser expresiva del conjunto de valores que uno tenga.

Ahora bien, en no pocas ocasiones, hay determinados valores relacionados con el sexo cuya base está construida con prejuicios que conviene deshacer a base de conocimientos rigurosos que permitan tomar decisiones informadas y asumir valores contrastados con la realidad. Porque puede haber valores asumidos acríticamente que estén secando una fuente de plenitud de la vida humana como puede ser una vida sexual madura, libre y responsable.

Dontknow es la red social que te ayuda a tomar las decisiones importantes de tu vida con la ayuda de expertos y de las experiencias de personas como tú. El sexo es una fuente importante de decisiones que afectan a toda nuestra vida. Por ello, junto a Universal Thinking Forum y El Ser Creativo, Dontknow promueve el encuentro “Vive tu sexualidad plenamente” que tendrá lugar el próximo 9 de abril de 2014 en México. Allí se reunirán expertos en sexualidad humana para compartir ideas y debatir propuestas de una vivencia más plena y más humana de la sexualidad.

Desde Dontknow puedes seguir y participar en los debates. Y además, si quieres aprender más sobre sexo, podrás seguir en la dontknow school of life el curso “El sexo sentido”, dirigido por Pere Estupinya, autor de S=EX2 y Laura Sánchez, sexóloga y profesora universitaria.

 

¿Quieres vivir una sexualidad más plena?

Entra, regístrate y debate

http://www.dontknow.net

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Cinco meta-saberes básicos para vivir en la sociedad red

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En la entrega anterior hablamos de algunas cosas que debemos “desaprender” para poder ir por la vida más ligeros de equipaje. En esta nos preguntamos qué necesitamos saber para movernos en una sociedad que cambia velozmente. Ya Edgar Morín habló de los 7 saberes necesarios de la educación del futuro. Utilísimos. Pero hoy no importa tanto lo que sabes, cuanto tu habilidad para enterarte de lo que necesitas, para interpretar lo que aprendes y flexibilidad para reconducir tu trayectoria en el momento adecuado. Y hacerlo no sólo como individuo, sino también como familia, empresa, sociedad. Se trata de capacidades que van más allá de los conocimientos concretos, muy útiles, claro, pero que ya no bastan. A eso estoy llamando “meta-saberes”, porque están más allá y por encima de la información concreta de que disponemos. Aquí hay cinco de vital importancia para que la sociedad red se transforme cada vez más en sociedad del conocimiento, y mejor aún, en sociedad sabia. Y son tan importantes para los jóvenes nacidos después del año 2000, como para el resto de los seres humanos que nos hemos incorporado más o menos tarde a la vida digital.

  1. Aprender a aprender. Suena muy banal, pero hoy hay más información que nunca; los cursos presenciales y a distancia son infinitos y de distintas calidades, más o menos válidos, más allá de su atractivo formal. Es vital entonces aprender a orientarse, a valorar, a crearse un “curriculum” de conocimientos valiosos que queremos incorporar. Se acabó el pensar que ya terminamos nuestra formación; hay que continuar aprendiendo. Y tener disciplina para realizar esos cursos sin la presión de alguien que te empuje desde fuera.
  2. Comprender al ser humano. Pues sí, en la era digital la persona humana tiene más protagonismo que nunca. En los ambientes escolares, en el empresarial, incluso en el tecnológico, con la “humanidad aumentada” con prótesis digitales, el centro sigue siendo la persona, sus necesidades, sus pasiones, sus dinamismos, su deseo de modificarse y romper sus propios límites. Comprender al ser humano no se reduce a seguir los descubrimientos genéticos, biológicos, neurológicos, psicológicos, sino sobre todo tener una visión de conjunto, una “clave” de lectura general que nos ayude a interpretar los detalles.
  3. Investigar por dónde va el mundo. Cualquier persona o grupo puede orientarse en este complicado mundo si selecciona buenas publicaciones, buenos informadores en redes sociales o bloggers para ir siguiendo, aunque sea de manera general, los avances principales de las ciencias, la sociedad, la gobernanza. Una mirada de pájaro sobre por dónde va el mundo, es indispensable para situarnos en la aldea global.
  4. Capacidad de saborear la vida. Es aprender a pensar y a vivir lo local y cercano. El aspecto lúdico y contemplativo de la vida está adquiriendo cada vez más importancia como contrapeso al bombardeo informativo y a la tecnificación de nuestros días. Si uno no es capaz de gozar de los detalles, anclarse en la conciencia de que existe, y paladear este sencillo hecho, irá perdiendo lustre y alegría, y terminará bastante perdido.
  5. Flexibilizar nuestra capacidad de reacción El hecho de estar en uno de los momentos más dinámicos de la historia humana está marcando las habilidades necesarias para vivir. La flexibilidad es una de las más vitales. Continuar anclados en la era anterior es natural, pero no nos ayuda. Seguir aplicando las antiguas soluciones tampoco es eficiente. Hay que mirar hacia adelante, flexibilizarnos, con lo que hoy se llama capacidad de “reinventarse”. Mantener el cuerpo flexible no es una ayuda menor en este sentido, pues el cuerpo expresa y contiene la persona que somos.

 

¿Apoyar que la edad mínima de consentimiento sexual sea 16 años?

ImagenLa edad legal para tener relaciones sexuales y para casarse es una de las cuestiones más debatidas en los distintos ordenamientos legales. Como sucede en otros muchos aspectos de la vida los ciudadanos dependemos de los criterios de cada Gobierno. En España, Ana Mato, Ministra de Sanidad, propone que la edad se eleve a los 16 años incluyéndola en el anteproyecto elaborado por el Ministerio de Justicia. Los medios de comunicación se hacen eco de esta cuestión que en dontknow tenemos planteada desde hace tiempo: ¿Apoyar que la edad mínima de consentimiento sexual sea 16 años? La clave radica en que la ley considere a la persona capaz de asentir libremente a tener relaciones sexuales con adultos, que no siempre coincide con la llamada “mayoría de edad”, ni con la edad mínima legal para contraer matrimonio. Nuestros expertos opinan:

ImagenSÍ, José LázaroProfesor de Humanidades Médicas, UAM. Escritor.

El problema que subyace a esta polémica es el del llamado “menor maduro” 

Su punto de vista completo aquí.

ImagenNO, Carmen Martínez GonzálezPediatra. Magíster en Bioética.

A cualquier edad puede haber abuso en una relación sexual

Su punto de vista completo aquí.

¿Ser positivo a pesar de las dificultades?

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“Aprendí mucho de eso, de todo lo malo se saca algo. Me sirvió para crecer. Recuerdo un consejo que me dieron: debes trabajar y trabajar. A nadie le regalan las cosas”. Estas son las palabars de Mireia Belmonte, la primera nadadora española que ha logrado tres medallas en unos mundiales.  Después de varios meses duros en los que pensó retirarse su decisión de ser una persona positiva a pesar de las dificultades le ha llevado directamente al éxito. En dontknow queremos debatir entre expertos y usuarios las consecuencias de tomar esa decisión ante los momentos dfíciles que nos plantea la vida. Sigue leyendo