Solidarízate, no te quedes en buenas intenciones

#AyudaDesplazados

La crisis de los desplazados a causa de la guerra, lejos de mejorar, empeora. Los atentados de Paris, a manos de terroristas del grupo yihadista Daesh, no han hecho sino recrudecer la situación violenta en Siria y toda la zona. Parecía que la sociedad civil estaba plenamente concienciada de la dimensión del problema humanitario -millones de personas que buscan cobijo en Europa-, pero los crímenes de Paris parece que dejan de lado la tragedia de aquellos que sufren la violencia de esos mismos yihadistas en sus propios países, quedándoles como única alternativa huir para sobrevivir. Y por si fuera poco, el frío invierno ha llegado, dificultando y complicando ostensiblemente la situación precaria de los desplazados, muchos de ellos ubicados en campamentos a la intemperie.

Es preciso que no perdamos de vista que la crisis continúa. El miedo al terrorismo en Europa no puede hacernos olvidar que los desplazados están ahí, y el temor a que la solidaridad con esta clase de migración sirva de “coladero” para extremistas no debe hacernos perder la perspectiva. Debemos confiar en las medidas de control para evitar el paso de personas peligrosas y no dejar de colaborar solidariamente para ayudar a los desplazados.

En definitiva, es fundamental que sigamos en la senda iniciada de solidaridad, que continuemos concienciados de la trágica dimensión de esta crisis humanitaria, y que no cese nuestro apoyo a toda clase de iniciativas de ayuda. Siempre se puede hacer una donación dineraria, pero también hay otras posibilidades, entre las que destacamos unas cuantas interesantes y efectivas:

S.E.T.I (Servicio de traductores e intérpretes) http://www.comrade.es/comrade/Que_hacemos/Entradas/2012/7/8_S.E.T.I_Servicio_de_traductores_e_interpretes.html

               Médicos sin Fronteras http://www.msf.es/proyectos/pais/europa-oriente-medio/siria

Abogacía Española (Registro especial de abogados especializados en materia de inmigración) http://www.abogacia.es/2015/10/13/especial-crisis-refugiados/

Pero no son las únicas. A nivel municipal y local, diversas ciudades y municipios, encabezados por Madrid y Barcelona, se han sumado a una “red de ciudades” de acogida de desplazados. Aunque anunciada a “bombo y platillo”, encontrar la forma de acceder a dichas campañas, auspiciadas por gobiernos locales y autonómicos, no está clara ni es fácil, fuera de lo que es, simplemente, encontrar noticias relacionadas desde septiembre.

Lo que si está claro es que concienciación y solidaridad van unidas. No hay que olvidar este grave problema humanitario, ayudando en la medida de nuestras posibilidades.

#AyudaDesplazados

María Font Oliver

 

Anuncios

Crisis humanitaria de los desplazados: ¿Conoces la situación real?

Una de las situaciones más desesperadas a las que se puede ver abocado el ser humano es convertirse en desplazado. Tener que huir de su hogar, de su pueblo, ciudad o país, por causa mayor –un conflicto bélico, una persecución racial o de cualquier otra índole, la miseria o el hambre, como motivaciones más habituales-, dejar todas sus posesiones atrás para enfrentarse a un futuro incierto en otro lugar. Y hablamos de desplazados y no de refugiados porque un refugiado es el que encuentra asilo en otro país o lugar, mientras el término desplazado engloba a todos los que se van, incluyendo aquellos, la mayoría, que aún no han podido encontrar una ubicación y, como su propio nombre indica, se desplazan, vagan de un sitio a otro buscando la estabilidad y comenzar de nuevo.

Realidad a noviembre de 2015

Los atentados de París han ensombrecido una realidad que, lejos de cambiar, empeora: la de los desplazados que tocan a las puertas de Europa.
Como todos sabemos, la guerra de Siria ha desencadenado una crisis humanitaria de grandes dimensiones, propiciada por el éxodo masivo de personas que huyen desesperados de la guerra. Pero no sólo se trata de sirios. El aumento exponencial en los últimos meses de desplazados de esta nacionalidad ha hecho que la opinión pública olvide a los de otros países, sobre todo iraquíes, somalíes y afganos, que también escapan por miles de las difíciles y violentas situaciones generadas por los conflictos bélicos locales.
Los medios de comunicación nos dan las cifras, nos acercan las caras y las historias de muchos de estos seres humanos que se cuentan por millones y que están llegando a Europa sin tregua por tierra y mar. Sin embargo, una vez que pierden notoriedad y novedad esta clase de noticias, nos vamos acostumbrando a ello y parece que miramos a otro lado. Por eso es importante tener muy presentes los datos, números que hablan de personas desesperadas que luchan, jugándose la vida y apostándolo todo a una carta, para rehacer sus vidas.
Si en 2014 aumentó dramáticamente el desplazamiento masivo provocado por la guerra, alcanzando niveles sin precedentes en la historia reciente de la humanidad, acabado el año, ACNUR informaba de que se habían producido un total de 59,5 millones de desplazamientos forzosos en el mundo. Siria, como país del que huyen un mayor número de sus ciudadanos, ya cuenta con 12,4 millones de desplazados y su flujo no cesa dentro y fuera del país. En este sentido, la ONU alerta de que si prosigue la escalada de violencia en el país, en su quinto año de guerra consecutiva, la “marea humana” que llegará a la puertas de Europa se irá incrementando con rapidez, llegando al millón más de desplazados a finales del 2015.

Países de acogida

Aunque los países más cercanos y limítrofes han acogido a numerosos desplazados –Turquía, Líbano, Jordania, Irak (zonas donde no ha llegado aún el estado islámico)-, gran parte de ellos marchan a Europa con el objetivo de asentarse y encontrar refugio. Alemania, Suecia y Francia son las naciones europeas que más personas han recibido hasta el momento –España empieza a recibir un goteo de desplazados, aunque la situación económica y políticas de ayuda al refugiado no la convierten en el país preferido por los afectados de la guerra-. Sin embargo, para llegar hasta ellos no queda otro remedio que traspasar diversas fronteras. Grecia, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Macedonia, Serbia, Austria, Croacia… Países del este y los Balcanes, fundamentalmente, que debaten sobre políticas comunes para enfrentarse a esta crisis humanitaria, generándose disputas entre ellos y desacuerdos más que acuerdos. Y es que cada uno aplica sus normas a los recién llegados, impidiéndoles el paso o haciéndolo con restricciones. El número de gente que necesita y ansía refugio ha hecho que las cifras sean desproporcionadas y se exijan medidas de control de fronteras. A este control se sumará, con total seguridad y a raíz de los atentados de Paris, una mayor y férrea supervisión de quiénes son y de dónde vienen todos los que vayan llegando.

El mundo occidental se encuentra ante una de las mayores crisis de desplazados de la historia. Un problema complejo de difícil solución tras los atentados perpetrados por yihadistas en Paris y la importante crisis económica que ha azotado a Europa, haciendo que ahora, a pesar de la concienciación sobre la necesaria actuación y ayuda, los países europeos no sepan o no quieran enfrentarse a ello.
Pero los derechos humanos y la urgencia de esta coyuntura hacen imprescindible tomar medidas y apoyar con todos los medios posibles a estos millones de personas, sin olvidar que a mediados del siglo XX, después de la II guerra mundial, eran los europeos los que deambulaban por el mundo en busca de asilo. Diversas asociaciones y ONG,s se han puesto en marcha para intentar llegar al mayor número de desplazados y ayudarles a pasar el frío invierno que ya está a la vuelta de la esquina. Como ejemplos destacados ACNUR (Agencia de la ONU para los refugiados), Cruz Roja, ACCEM, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, Save the children, JRS (siglas en inglés de Servicio Jesuita al refugiado) y Cáritas luchan denodadamente cada día para hacer llegar recursos –económicos y de primera necesidad (ropa, medicinas, alimentos…)- a los que aún están en sus países, a los que están de paso y en los campamentos de refugiados.
Y no sólo se han movilizado ONG,s, la sociedad civil también lo está haciendo y es ahí donde todos nosotros podemos colaborar, bien sea con donaciones o participando en las iniciativas de acogida, voluntariado y similares que ya están en marcha. Desde dontknow queremos abrir un espacio de información y deliberación sobre la crisis humanitaria de los desplazados, la mayor registrada desde los movimientos de población en masa durante y después de la II contienda mundial.

María Font Oliver

#AyudaDesplazados

Enlaces de interés para saber más:

ACNUR:
https://www.eacnur.org/?&&gclid=CNqY-tzWlMkCFReZGwod7xkBHw
CRUZ ROJA:
http://cruzrojasocios.com/refugiados?tsource=63&id_version=refugiados_2&id_lp=1&p=2&a=14&k=4
Comisión Española de Ayuda a Desplazados:
http://www.cear.es
ACCEM:
http://www.accem.es/es/conocenos/presentacion
Esglobal:
http://www.esglobal.org/cinco-razones-por-las-que-occidente-esta-perdiendo-la-lucha-contra-el-islam-radical/
JRS (Sevicio jesuita al refugiado):
http://es.jrs.net/

¿Hacerse la cirugía estética mejora la autoestima?

La cirugía estética no sólo es un cambio en la apariencia física, también supone, en muchos casos, bienestar psicológico para quien se decide someterse a ella. El motivo es claro: aumento de la autoestima y la consiguiente mayor seguridad en uno mismo. Sin embargo, siempre hay que estar alerta y tomar precauciones porque no es la solución a todos nuestros problemas. Es preciso ahondar sobre cuáles son las motivaciones que nos llevan a ello y así evitar, en la medida de lo posible, que se genere la situación inversa a la prevista y acabemos a disgusto con nuestro aspecto, con todas las consecuencias emocionales y psicológicas que conlleva.

https://www.dontknow.net/widget/43666/hacerme-cirugia-estetica-mejorar-mi-autoestima

Actualmente, el uso de la cirugía estética está muy extendido y millones de ciudadanos se someten a una operación de este clase cada día. Las razones fundamentales que empujan a una personas a este tipo de intervención, en menor o mayor grado, son dos: por deseo expreso del paciente que quiere cambiar alguno de sus rasgos o aspectos físicos -pretendiendo así sentirse mejor consigo mismo y buscar mejorar su autoestima-, o por prescripción médica o defecto -no es cuestión de cambiar algo que no gusta sino de seguir una recomendación médica experta o, en caso de poder modificar algún defecto físico molesto para la vida cotidiana o “marginante” socialmente, poder modificarlo-.

En este sentido, lo que parece bastante claro, tal y como consideran los psicólogos, es que recurrir a la cirugía estética como única forma de remediar las carencias emocionales es una manera de actuar errónea ya que dichas carencias no tienen porqué desaparecer tan sólo por modificar nuestra apariencia exterior. Intervenirse para sentirse mejor con uno mismo no es igual a confiar plenamente en que, por arte de “birli y birloque”, cuando despertemos de la anestesia y nos quitemos las vendas quedarán olvidadas todas nuestras inseguridades. No existe la operación de cirugía estética infalible y no debemos de perder de vista sus peligros.

Y el mayor peligro es la obsesión. Se dan casos extremos en los que la persona llega a obsesionarse tanto con esta clase de intervenciones que acaba siendo víctima del llamado Trastorno Dismórfico Corporal, de modo que su vida gira entorno a su apariencia física, apariencia con la que nunca están conformes. Este trastorno sumerge al afectado en un enfermizo “círculo vicioso” y por más cambios que se haga siempre acaba estando a disgusto con el resultado.

El peligro para nuestra salud -mental pero también física- existe por lo que asegurarse de que estamos obrando bien cuando nos decidimos por la cirugía estática, y reflexionar bien antes de someternos a ella, es clave. Sólo así se tendrán más posibilidades de acertar y lograr el resultado positivo que esperamos. Además, es imprescindible tener muy en cuenta las opiniones y recomendaciones de los especialistas médicos -confirmando que nos estamos poniendo en las mejores manos-, y hacer un compendio con toda la información al respecto, siendo conscientes de cómo es el postoperatorio, cuáles son las consecuencias de la intervención y saber los riesgos que se corren. La normalización y frecuencia de estas operaciones ha hecho que se tomen, en muchas ocasiones, más bien a la ligera cuando, en realidad, afectan e inciden de forma determinante en nuestra salud psíquica y física.

María Font Oliver

¿Endeudarse para llegar a fin de mes?

Cuando se adquieren deudas, aplazarlas puede constituir una manera de llegar a fin de mes. Pero no es infalible, hay que prestar mucha atención a las condiciones en que se hace, a las distintas formas de aplazamiento y a nuestra estabilidad económica. Como deudores, tenemos que estar alerta sobre cuáles son las formas de aplazamiento más recomendables según nuestras circunstancias, determinar nuestras opciones y realizar un análisis previo para establecer qué clase de crédito es el que más nos conviene.

Hay momentos en los que nos vemos inmersos en la necesidad de endeudarnos para contar con dinero “contante y sonante” para comprar cualquier bien o servicio. Que nos lo presten y pagar más adelante es una elección frecuente no exenta de inconvenientes. El principal, el cobro de intereses, que implica acabar pagando más de lo que se nos ha prestado. Esta circunstancia puede derivar, si no medimos nuestras posibilidades y nos excedemos en la cantidad del crédito solicitado, en un aumento de gastos fijos y la dificultad, e incluso imposibilidad, de llegar a fin de mes.

Es vital, para sobrevivir económicamente, hacer un uso inteligente del crédito y actuar con criterio. Si procedemos de forma acertada tendremos la ventaja de, por un lado, aumentar el poder adquisitivo inmediatamente y mejorar nuestro nivel de vida, y, por otro, atender a las necesidades financieras que más urgen, siempre y cuando seamos capaces de mantener los costes del préstamo a niveles que podamos abarcar. Por todo ello, tener claro qué es un crédito es clave, así como conocer cuáles son sus costes en interés, comisiones y otros gastos.

https://www.dontknow.net/widget/32561/aplazar-pago-mis-deudas

El interés, como importe que la entidad financiera cobra por el préstamo, puede ser de tipo fijo o variable. Además, hay que diferenciar entre tipo de interés nominal y la TAE (Tasa Anual Equivalente) que es un cálculo del tipo de interés nominal más comisiones y gastos. No hay que dejarse engañar por las apariencias, ya que algunos créditos de tipo de interés nominal bajo pueden tener, sin embargo, muchas comisiones por conceptos como apertura, amortización parcial, cancelación o estudio. También existen otros gastos, no incluidos en el cálculo TAE, especialmente en el caso de los préstamos hipotecarios, como son los servicios de notaría, el registro, la tasación o la gestión, entre otros, todos ellos variables en función de cual sea la entidad que nos está prestando el dinero.

Por todo ello, es preciso consultar el presupuesto del que disponemos, teniendo en cuenta que no debemos nunca de asumir deudas si no vamos a ser capaces de cumplir con las cuotas. En este sentido, se establecen dos clase de deuda, la mala y la buena. Buena cuando la coyuntura hace recomendable el endeudamiento en la compra de bienes o servicios porque es probable que aumente su valor con el paso del tiempo, se van a generar ingresos (gastos de formación o en un negocio) o se planea reducir gastos durante el préstamo, superando los costes de la deuda. Pero también puede ser una deuda mala y que no conviene, cuando la contraemos para pagar cosas que no nos podemos permitir, realmente no necesitamos, o nos sumergen en plazos de amortización mayores a la duración del producto financiado (préstamos de consumo). Respecto a esto, se dan casos de “deudas extremadamente malas”, las más peligrosas si no se controlan porque crecen rápidamente y sin freno. Son las que cuentan con una TAE muy elevada como ocurre con los créditos rápidos, los descubiertos en cuenta, los pagos aplazados en la tarjeta de crédito o los créditos de los cajeros automáticos.

Todas estas cuestiones hacen imprescindible saber, conocer, analizar y estudiar en profundidad nuestra economía y las condiciones que nos ofrecen las entidades que nos pueden conceder un crédito. Sin criterio, lanzarse a la ligera a pedir un préstamo puede suponer “pan para hoy y hambre para mañana”, o lo que es lo  mismo, llegar a fin de mes ahora, pero complicar nuestra economía doméstica en un círculo vicioso sin fin, si no medimos nuestras posibilidades financieras de responder a las cuotas de la deuda.

María Font Oliver

Enfrentando retos con Inteligencia Colaborativa

Que colaborando es más fácil enfrentarse a los cambios y discontinuidades del mundo en el que vivimos es más que una teoría: es una realidad.

Esta es la rotunda conclusión de la Jornada sobre Inteligencia Colaborativa (I.C.) organizada por el ICXCI (Innovation Center for Collaborative Intelligence) en la Fundación Rafael del Pino. Gurús de la comunicación como Derrick de Kerckhove o Amalio Rey, junto a un elenco de profesionales de distintos ámbitos se han encargado de dibujar certeramente cómo es el contexto de cambios y discontinuidades en el qué nos encontramos, por qué es necesaria la colaboración inteligente para enfrentarnos a los retos que se nos presentan y cómo afecta esto y se aplica en las organizaciones y las empresas.

Pero para entender mejor el por qué, primero hay que saber cuál es la situación que vivimos y las perspectivas de futuro que tenemos. Apuntaba Beatriz Lara, física y experta en innovación y transformación digital, que “… la humanidad se enfrenta a grandes retos que precisan de colaboración para ser resueltos…”. En este sentido, es clave que la empresa se relacione e interactúe con el contexto, colaborando con otros actores, como decía Javier Garilleti, director de la fundación EY: “… en la empresa la sostenibilidad es entender el entorno… crear un elemento de valor, no solo económico, sino social y medioambiental…”. ¿Y con qué herramientas contamos?

Como el sociólogo Kerckhove explicaba, el Big Data, tendente a no ser ya exclusiva de las grandes empresas, es clave como “solucionador” de problemas. Sin embargo, para pensar en soluciones es preciso saber con certeza cuáles son los retos y las oportunidades que se presentan para la innovación social, aspecto trascendental en un mundo ávido de colaboración que dibujaba A. Rey, refiriéndose a la I.C. como inteligencia “colectiva”. Otra forma de denominar la inteligencia colaborativa con pequeños matices pero que, en definitiva, es la manera de englobar una realidad, como añadía Rafael Mira, CEO del ICXCI, refiriéndose a la coyuntura en las grandes empresas “… a nivel individual no podemos saberlo todo y por eso, la I.C. desempeña un importante papel en el funcionamiento de las grandes multinacionales…”.
unnamed (1)
Pero las empresas están formadas por personas, de ahí la enorme relevancia de conocer mejor al ser humano. Enrique Baca, psiquiatra, analizaba a la persona que tiene “… su propia personalidad y una serie de variables decisivas, a tener en cuenta a la hora de hablar de colaborar en las organizaciones…”. Además, el diálogo y la deliberación entre personas es fundamental en colaboración porque es preciso entendernos, más dentro de la empresa, como apuntaba Leticia Soberón, psicóloga, que concedía enorme trascendencia al salto que ha dado la deliberación hoy en día gracias a la tecnología. No obstante, existen obstáculos que nos dificultan la colaboración.

Sobre cuáles son esos obstáculos profundizaba Juan Mateo, experto en negociación y gestión del conflicto, para quien “… las empresas no solo son competitivas fuera, sino dentro…”, una competitividad que es el principal escollo para alcanzar ese diálogo y deliberación tan necesarios para la I.C. Y para ir descartando escollos, Agustín Cuenca, experto en innovación estratégica y tecnología, proponía un cambio en las organizaciones, un nuevo orden que él denomina “redarquía” y no es sino “… una nueva manera de entender las organizaciones, un cambio en los valores primando la creatividad, la iniciativa, la confianza…”. Algo que no es fácil, como se encargaba de recordar Alberto Andreu, director de Organización y Cultura Colaborativa de Teléfonica, debido al “alineamiento corporativo” vigente en las empresas y que solo puede cambiarse desde dentro.

Y así concluía, con gran éxito de convocatoria y la satisfacción de ponentes, participantes y público, esta primera iniciativa del ICXCI, base de futuras convocatorias, Jornadas y conferencias entorno a la Inteligencia Colaborativa y su trascendencia.

María Font Oliver

Inteligencia Colaborativa: sumar esfuerzos para enfrentarse a los retos

Conscientes de la importancia de la Inteligencia Colaborativa (I.C.) en nuestros días, el ICXCI (Innovation Center for Collaborative Intelligence) organiza una Jornada transdisciplinar para abordarla desde todos los frentes, contando con la participación de especialistas y expertos que, mediante el diálogo y el debate, nos aproximen más al universo de la I.C. en las organizaciones y empresas.
Y es que vivimos constantes cambios que, unidos a la tecnología, la digitalización y la globalización, han complicado crecientemente los retos a los que nos enfrentamos cada día. Tanto a nivel social como a nivel organizativo y/o empresarial, existe una necesidad creciente y acuciante de colaboración inteligente que nos facilite afrontar los desafíos que se nos van presentando.

unnamed
Sin embargo, lograr la Inteligencia Colaborativa no es siempre fácil: hay que saber identificar aquello que la obstaculiza, conocer cuáles son los métodos más efectivos para alcanzarla y analizar sus claves. De ahí la importancia, en cada organización, de comprenderla, de discernir en qué punto estamos respecto a ella y de entender cómo sacarle el máximo rendimiento articulándola de forma adecuada.

María Font Oliver

Cinco claves para entender el fanatismo

 

 

je-suis-charlieTras una semana sacudidos por la violencia fanática y la masiva respuesta de defensa a la libertad de expresión, muchos están repensando con calma qué ha pasado y cómo afrontar el futuro multicultural de nuestra sociedad. La desconfianza generalizada y el prejuicio son la salida más fácil, capitalizadas por los partidos políticos xenófobos que están haciendo su agosto con estas situaciones. Pero sabemos que ese camino xenófobo y atemorizado nos conduce al pasado, no al futuro.

Por eso es necesario entender mejor a tantos jóvenes nacidos en Europa, hijos de inmigrantes, cuando pasan de la creencia religiosa al fundamentalismo y de ahí al fanatismo y la violencia. En esta situación hay al menos los siguientes elementos:

  1. Una identidad personal débil. A veces la historia individual hace que un sujeto tenga una identidad personal poco definida, ambigua, débil. Una manera de fortalecerse a sí misma es asimilarse a una identidad colectiva fuerte: política, ideológica, deportiva, religiosa, de género… La persona “desaparece” entregándose a las consignas de un líder o un grupo que le indica por dónde ir, le da seguridad y sentido. Pero ha renunciado –o nunca llegó- a conducir su vida por sí mismo.
  2. Una identidad colectiva cerrada. Todos tenemos una o varias identidades colectivas: apellido familiar, lugar de origen, lengua, territorio… Nos aportan sentimiento de pertenencia, relaciones cercanas. Pero hay distintas maneras de vivirlas: en diálogo y relación con otras, o cerrarnos y excluir a los distintos. Ejemplos extremos de identidades colectivas cerradas son las sectas, las pandillas de delincuentes o las mafias. Se tiene sólo contacto con los “nuestros” y el mundo exterior no interesa.
  3. Unos los líderes que construyen enemigos. Cualquier grupo humano puede pugnar con otros para tener más adeptos, o competir por llegar al poder, y trata a los otros grupos como adversarios a vencer o convencer. Pero hay líderes políticos, religiosos o ideológicos que, para multiplicar y cohesionar a sus seguidores, convierten a los adversarios en enemigos: amenazas peligrosas que generan miedo y rabia en los seguidores. El enemigo ya no es considerado humano, sino animal o cosa. Y de ahí a su eliminación hay un paso. Construir enemigos es un proceso tan fácil como peligroso.
  4. Unas creencias enfermas. Todas las personas tenemos creencias, ideas generales sobre la vida que no podemos demostrar pero nos ayudan a entender el mundo y a nosotros mismos. A veces las creencias se simplifican al grado de convertir el mundo en un tablero en blanco y negro: los buenos (nosotros) y los malos (ellos, los que no somos nosotros). El creyente entonces se convence de que el mundo será mejor sin los malos. Ése es el fanatismo, la creencia enferma por simplificación, irracionalidad y emotividad desbordada.
  5. Un mesianismo violento. La persona fanática que ha llegado a este punto, se considera investida por una misión purificadora, patriótica o heroica, y emprende acciones violentas –manipuladas por los líderes, siempre a salvo- que le hacen arriesgarse o inmolarse con tal de hacer desaparecer al enemigo. Esta es la lógica del terrorismo y de la triste violencia de masas.

La educación multicultural no basta: hay que fortalecer en las personas su identidad personal, su aceptación de sí mismas y de los demás, su pensamiento crítico, su capacidad de deliberación y diálogo. Lo contrario lleva al infantilismo y el fanatismo.

Para saber más:

http://www.dontknowschool.com/web/11-claves-para-revisar-mis-creencias/inicio

http://www.dontknowschool.com/web//al-dia-con-las-creencias

 

Por Leticia Soberón